Cathy O’Neil: «Las apps de rastreo de Covid-19 no pueden funcionar en democracias»

Rotunda y algo desesperanzada. Así se muestra la matemática estadounidense Cathy O’Neil, autora del blog mathbabe.org y de varios libros sobre ciencia de datos, entre los que se incluye ‘Armas de destrucción matemática’, una dura crítica a cómo el uso de las matemáticas y de los algoritmos, cada vez más oscuros y complejos, puede condicionar nuestras vidas.

Un impacto hasta en lo más elemental. O’Neil no duda en alertar sobre cómo los datos, si no se explican correctamente, podrían incluso crear una distancia entre organismos públicos y sociedad, como, según ella misma afirma, está ocurriendo en plena pandemia del COVID19.

No deberían utilizarse modelos matemáticos para explicar al ciudadano temas de salud pública. Las ruedas de prensa, por ejemplo, que están ofreciendo los gobiernos, para informar de los infectados o fallecidos por el coronavirus, con gráficos y curvas de campana, son un absoluto error”, afirma.

Y es que para Cathy O’Neil el intentar informar con modelos matemáticos, “manipulados siempre” sobre algo tan grave como la progresión de la pandemia, no hace sino “acallar a la gente, distanciar a la sociedad. Los ciudadanos, al ver estos datos, estos algoritmos y explicaciones matemáticas, piensan que, como no son doctores o expertos en la materia, no tienen derecho a cuestionarlos y, así, se distancian de la solución”.

La privacidad es un lujo

También crítica se ha mostrado con las distintas aplicaciones móviles que muchos países han lanzado para controlar el contagio del coronavirus.

Este tipo de aplicaciones solo pueden funcionar en países con regímenes opresivos, como China, donde el Gobierno sí o sí te obliga a quedarte en tu casa si estás contagiado o en países en los que se da una ayuda al ciudadano que tiene que guardar una cuarentena, como, en un principio, fue el caso de Singapur”.

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Pero no pueden funcionar en países como EEUU o, tan siquiera, en España ya que, según O’Neil, en estas sociedades, “la gente tiene que ir a trabajar, no puede permitirse el lujo de tener una aplicación que le diga si está en riesgo o está contagiado porque eso le va a obligar a aislarse y, con ello, a tal vez perder su trabajo”.

Para la activista estadounidense, que ha participado recientemente en el Foro Telos 2020, “primero hay que ocuparse de las necesidades básicas de las personas, de cubrirlas y, a partir de ahí, podemos empezar a hablar de aplicaciones y privacidad. De momento, tal y como funciona la sociedad, la gran mayoría no puede permitirse quedarse en su casa dos semanas… De ahí que, en este caso, opine que la privacidad es un lujo”.

“Me gustaría nacionalizar Amazon”

Preguntada por el poder de los datos y, más concretamente, por el peligro de que residan en unas pocas manos, como las de empresas como Google, Facebook o Amazon, O’Neil se muestra resignada. “Es una amenaza inevitable pero histórica. Los datos son poder y el poder atrae el poder”.

Para la matemática y experta en Big Data, el problema no es el monopolio sino que, esas empresas, no sigan unas reglas. “Lo importante no es el monopolio sino que se les impongan una reglas éticas y que las cumplan. Si cumpliesen las reglas, que sean un monopolio, sería lo de menos”.

Además, es ese poder el que hace que estas empresas sean tan “atractivas” y, con ello, cada vez más poderosas. “Si pudiese, me gustaría nacionalizar Amazon, por ejemplo. Las empresas nacionalizadas resultan aburridas para todo el mundo”.

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