Países que usan sus ‘apps’ de rastreo para cortar libertades y derechos

Al inicio de la pandemia de coronavirus (COVID-19), muchos países se apresuraron para lanzar apps de notificación de exposición y rastreo de contactos para ayudar a frenar la propagación de la enfermedad. En la actualidad, algunas de las apps más destacadas han comenzado a cambiar su enfoque sobre privacidad y transparencia, según el Rastreador de sistemas de rastreo de COVID (o Covid Tracing Tracker), creado por MIT Technology Review.

El rastreador, que se lanzó en mayo, analiza las políticas y garantías en torno a las aplicaciones de rastreo de contactos en todo el mundo. Reúne información sobre el uso y las reglas de estas nuevas tecnologías, incluida la forma en la que abordan la privacidad.

Recientemente, hemos cambiado las descripciones de varias aplicaciones tras descubrir que habían realizado importantes modificaciones en la forma en la que usan y almacenan los datos personales.

Singapur fue el primer país en lanzar un gran sistema de rastreo digital de contactos y su tecnología TraceTogether ha sido adoptada por varios otros países. Pero, aunque al principio el programa era de descarga voluntaria, el enfoque ha ido cambiando lentamente a medida que el mundo se hundía más en la pandemia y con el aumento de los casos.

Alrededor del 45 % de los 5,6 millones de habitantes del país utiliza actualmente TraceTogether, y el país lo ha vinculado a su sistema de registro digital, llamado SafeEntry, que permite monitorizar los movimientos de las personas. Resulta que el Gobierno planea hacer obligatorio el uso de estos sistemas para finales de diciembre. Los residentes tendrán que usar la app en sus teléfonos inteligentes o en algún dispositivo portátil y usar SafeEntry, o no se les permitirá el acceso a las tiendas, escuelas u otros lugares públicos sin registrarse.

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Según los informes, el ministro de Educación de Singapur, Lawrence Wong, afirmó que el país consideraba que la adopción del 70 % podría ayudar a llevarlo al siguiente nivel de reapertura, a la fase tres, pero que esto solo se podría lograr mediante la imposición legal.

El responsable explicó: “Cuando tengamos una tasa más alta de uso de TraceTogether y una implementación más amplia de SafeEntry vía TraceTogether… y si la transmisión comunitaria durante este período se mantiene baja, entonces tendremos muchas posibilidades de entrar en la fase tres… al final del año”.

Los singapurenses ya están obligados por ley a introducir su información médica a través de TraceTogether cuando el Gobierno se pone en contacto con ellos. Como resultado, nuestro rastreador ahora refleja que el sistema de Singapur es obligatorio.

En la India, en cambio, el país ha logrado un progreso desigual con su enorme sistema de rastreo digital de contactos. La aplicación Aaroyga Setu se ha descargado más de 160 millones de veces desde su lanzamiento en abril y fue objeto de las primeras críticas por su falta de transparencia y su opaco estado “voluntario”. Pero el Gobierno en Delhi (la India) ha avanzado en varios frentes desde entonces, primero haciendo que el código de la app sea abierto para facilitar las consultas por parte de las personas de fuera, y acaba de anunciar que compartiría el código de back-end del sistema por la misma razón. 

Su clasificación sobre las limitaciones de datos (cómo otras agencias pueden usar los datos de salud introducidos a través de la app) ha mejorado su clasificación en nuestro rastreador porque recientemente ha aclarado más sus reglas de uso.

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Pero, a pesar de estos cambios, la confianza entre el Gobierno y los usuarios sigue siendo baja. El Centro Nacional de Informática del país no ha respondido o no ha ayudado con las consultas, lo que ha producido confusión sobre quién desarrolló Aarogya Setu. Después de una revisión, la calificación de transparencia de la India se ha reducido en nuestro rastreador.

En Filipinas, ha surgido la controversia sobre cómo la que la app usa los datos. Un informe de principios de este año denominó a la aplicación nacional como “software espía dudoso”, y existe una preocupación especial de que el régimen del presidente, Rodrigo Duterte, famoso por apoyar ejecuciones extrajudiciales, pueda usar los datos que recoge. Debido a que esa información se conservará durante un período de tiempo indeterminado, hemos rebajado la calificación del país.

Sin embargo, no todos los países están reduciendo las libertades a través de sus apps. Varias naciones europeas han obtenido una mejor nota en la última ronda de cambios. Alemania y Francia han mejorado sus calificaciones sobre la limitación de datos gracias a las políticas de privacidad que no permiten que los datos sanitarios se compartan con otras agencias gubernamentales o policiales. En Reino Unido, por otro lado, nuestro rastreador ha mejorado las calificaciones en varias áreas, incluidas las limitaciones, la destrucción de datos y la transparencia.

*Este artículo forma parte del Proyecto de Tecnología Pandémica, de la Fundación Rockefeller
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